La historia de la dama Santa de Lucca

martes, octubre 28, 2014
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Pintura de la dama santa de Lucca
En un pequeño pueblo enclavado en las montañas de mármol de Carrara cerca de la ciudad de Lucca, una pequeña niña nació. Su nombre era Zita y creció feliz en un hogar humilde campesino, tan feliz como si fuera un gran castillo! Ella y sus padres trabajaron duro, pero no siempre había suficiente comida para comer y la pobre Zita pasaba hambre. Su padre Giovanni Lombardo y su madre Buonissima crearon un hogar rico en amor y Zita creció como una niña buena y feliz.

Cuando Zita tenía doce años, ella rezó a Dios para que la ayudarla a encontrar algún trabajo como doncella para que sus padres no tuevieran que trabajar tan duro para poner comida en la mesa. Y su deseo pronto se hizo realidad dándola un trabajo como sirvienta en la casa de familia noble en la ciudad de Lucca.
Vista de la ciudad de Lucca
La casa de la familia en la que estuvo era la Casa dee Fantenelli y aunque ella estaba triste por tener que decir adiós a sus queridos padres, estaba feliz de estar contribuyendo a los deseos de sus nuevos jefes. Zita trabajó duro y tuvo una sola solicitud; quería ir a la iglesia todas las mañanas. Zita pasaba su tiempo libre dando restos de comida a los pobres y al cuidado de los enfermos y de rápidamente el pueblo de Lucca, incluidos sus señores, crecieron un amor profundo hacia ella.

Una mañana de Navidad cuando salía para ir a la iglesia vestida con una bata fina ya que habia regalado su abrigo a la gente sin hogar, su amo la vio salir. Le prestó su cálido manto para abrigarla mientras ella iba a misa, por la que le dio las gracias con gratitud.

Pero se encontró con un mendigo tiritando fuera de la iglesia y le pidió que entrara a sentarse con ella y ella le prestó la capa durante el servicio hasta que se calentara. Pero cuando terminó la misa, Zita se dió cuenta de que el mendigo había desaparecido!
Cuerpo intacto de Santa Lucca
Asustada se volvió a decirle a su amo lo que había sucedido. Mientras su amo la reganaba Zita lloraba, y sintió un golpecito en el hombro, se dio la vuelta. Era el mendigo, pero su rostro estaba tan radiante y feliz!

Zita supo inmediatamente que era un ángel enviado por Dios y sonrió al saber que el cielo miraba hacia abajo agradecido de lo que ella había hecho. Su amo averfgonzado de su ira decidió ser un hombre mejor, y parecerse más a su fiel y santa sirvienta como se la conocía.

El pueblo de Lucca sabía que tenían un santo viviente entre ellos, y cuando ella falleció muchos años después como una anciana mujer, a su funeral asistieron miles de personas. Incluso hoy en día, esta bella historia se cuenta a los niñospara que vivan una vida sirviendo y pensando más en los demás que en uno mismo.

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Fuente de Publicación
foto 2: Joris / CC BY-SA 3.0;
foto 3: Myrabella / CC BY-SA 3.0

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