Descubra la tranquila Ermita de San Vivaldo en Pisa

jueves, febrero 5, 2015
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Pintura de San Vivaldo
Los turistas con interés en monumentos religiosos asegurense de hacer una visita a la Ermita de San Vivaldo en la Toscana. El Monte Santo de San Vivaldo atrae a muchos miles de peregrinos y visitantes cada año y se remonta al siglo 14, cuando el propio santo escogió este sitio para vivir una vida de ayuno y penitencia en ofrenda a Dios.

Permanecezca en una preciosa villa con piscina en la Toscana donde podrá relajarse y distenderse después de sus excursiones culturales por la región.

Después de la muerte del santo se construyó una hermosa capilla y más tarde un monasterio y iglesias en el siglo siguiente. La ermita de San Vivaldo llegó a ser conocida como ’La Jerusalén de la Toscana' donde la gente podía viajar sin tener que ir a la cara y a veces peligrosa peregrinación de Jerusalén.
Arte dentro de la ermita de San Vivaldo
Los que hacían el largo viaje hacia la ermita de San Vivaldo desde toda Italia se le concedian a menudo "indulgencias" por su devoción y por su período de ayuno y penitencia a la llegada. Las indulgencias se creía que eran sustracciones de tiempo como el tiempo que una alma tenia que pasar en el purgatorio antes de pasar a entrar en el cielo.

La historia de San Vivaldo es interesante y seguramente interesará a los turistas en su visita aquí. Vivaldo Stricchi nació en San Gimignano en 1260. Su familia era muy rica y creció en un ambiente de banquetes, fiestas y lujo.
Capillas de San Vivaldo
En 1285, él y algunos amigos compraron el Palacio de Consumo en Siena donde continuaron derrochando dinero por todas partes hasta que finalmente cayó en la pobreza. Algunos de sus amigos murieron y otros se esforzaron por encontrar un trabajo para sobrevivir.

Vivaldo se convirtió en el estudiante de un sacerdote llamado Bartolo quien viviá una vida humilde en Picchiena, no muy lejos de San Gimignano. Cuando su amado maestro murió, Vivaldo se inspiró para vivir una vida dedicada a Dios y decició dejar todas sus posesiones mundanas atrás.

Se trasladó a la sede de la actual ermita, ¡y realmente pasaba las noches durmiendo en el hueco vacío de un castaño gigante! Él vivió una vida de penitencia y ayuno hasta su muerte a los 60 años de edad. Venga a ver este lugar solemne por usted mismo, ¡en sus próximas vacaciones culturales a la Toscana!

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